martes, 24 de junio de 2008

( * ) El Destino de los Olvidables


Advertencia, la que sigue es una narración triste, oscura y no debe ser, bajo ninguna circunstancia, interpretada, o tomada como apología. Es simplemente el producto de mi imaginación.



“Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”– suena el estribillo en mi cabeza, lo tarareo mentalmente, medito sobre el significado. ¡Cuánta razón tiene, carajo! De verdad, nada ni nadie puede escapar a un destino común, nada es eterno.

Los científicos dicen que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. He meditado al respecto, pues es inevitable tratar de unir las dos ponencias o, en todo caso, tratar de confrontarlas. Si una piedra es ahora piedra, y con el paso de los años, golpe tras golpe, en un continuo rodar y un continuo sometimiento a la erosión, luego se transforma en arena, sigue siendo la misma materia, pero como piedra ha dejado de existir, ya no sirve como tal, ya no puede ser cargada en el cuero de una resortera y servir como proyectil de caza, si alguna vez fue plana, ya no puedes tomarla y lanzarla para dar botes sobre la superficie de un lago. Ahora se te escurre entre los dedos, ora se te mete en los ojos con el soplar del viento.

Qué pasará con nuestros cuerpos cuando dejen de ser piedras rodantes. Cuando no seamos más que polvo dentro de un nicho. ¿Nos habremos acaso simplemente transformado? O nos hemos destruido y dejado de existir y nos escurrimos cual arena entre los dedos de las memorias de quienes tendrían que recordarnos.

El recuerdo es frágil, la memoria desvanece lo que no tiene presente en lo cotidiano, eso impulsó a muchos antiguos a hacer cosas increíblemente inmensas, grandes hazañas se hicieron simplemente en nombre de la inmortalidad, habían motivos que empujaban a las personas a querer ser inmortales, algunos lo lograron, Cervantes, Atila, Aquiles, Lennon, Mozzart, y tantos más. Otros se desvanecieron en el tiempo como si nunca hubieran existido, pasaron por este mundo como muchos otros ahora pasamos, sin pena, sin gloria, sin notoriedad, sin motivación, sin esperanza.

Somos los demás como fantasmas, somos como simples patas de un ciempiés, ayudamos a que algo se mueva en el mundo, pero el mundo puede moverse tranquilamente sin nosotros, los olvidables, los prescindibles, los que sobran.

Le quitamos aire útil a un mundo que podría respirar mejor si no usásemos su oxígeno para hacer funcionar maquinarias corporales inútiles y despreciables. Consumimos recursos que bien podrían dotar de mejores condiciones a existencias más notables.

Le robamos la oportunidad de ser felices a seres que merecen serlo, en nuestro inútil intento por seguir existiendo, por el simple instinto de supervivencia, nos convertimos en parásitos de nuestra propia especie.

Por eso caminé sobre aquella calzada sin cuidado, llegué hasta este lugar y ahora, contemplando el mar a lo lejos, sintiendo el viento en mis ojos que se llenan de lo que alguna vez fueron piedras, quizá hasta fueron montañas, me doy cuenta de la insignificancia de mi existir, me doy cuenta de que soy sólo un grano de arena que cuando me haya transformado, el viento llevará y me posará en los ojos de alguien más, aún en ese instante seguiré siendo una molestia, un fragmento de mierda del que sólo quiere uno deshacerse y que olvida pasados unos pocos instantes.

Me quede o me vaya, me mantenga o me transforme, exista o no, da lo mismo, contemplo el pavimento allá abajo, vuelvo a mirar el inmenso mar, otra vez el pavimento y me doy cuenta de que en ese instante, me habré convertido en una molestia más, alguien tendrá que limpiar ese desorden, ese amasijo de huesos rotos y de inmundicia desparramada. Si me quedo sobre el puente, tendré que volver sobre mis pasos y continuar siendo un parásito de la felicidad y de las oportunidades que otros, mejores que yo, podrían aprovechar.

Aquí, en caída libre iré, dejo esta nota para que, quien quiera seguirme, encuentre más motivos para ir detrás de mí. O para que pueda ser digno de tomar las oportunidades y arrancarlas de las manos de otros que inevitablemente habrán de seguirme.


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6 comentarios:

Alfredo dijo...

bien emo y sufrido esa historia armando, prefiero algo mas épico y recordable como sueles escribir que la desesperación de una alma en busca de un significado para su ridicula existencia.

Armando García Becerra dijo...

EMO !!! ??? no loko, el autor de esta nota, sí tiene intenciones reales de saltar, jajaja

Wantanboy dijo...

Te falto poner: SACADO DEL DIARIO DE UN COLABORADOR DE TELEFONICA

Al fin regresas a postear Armandiux!! Yo me estoy quedando sin ideas pa mi blog, pero después de ver tu post me di cuenta que no soy el único...

Te espero en mi parrishadaaa!!!!

Stuart Graham Verástegui dijo...

y se mato el tio? habla!

Armando García Becerra dijo...

las ideas están ahí, sólo falta darles forma, y para eso me he quedado corot de tiempo, pero ahí, le seguiremos dando al teclado cada vez que se pueda.... Stuart: el final es abierto, ya queda a tu imaginación.
Se cuidan, gracias por comentar!

Anónimo dijo...

siempre que se explora la mente humana da para apreciar todo tipo de pensamientos oscuros, retorcidos,existenciales...
muy buena entrega :)

nota: otra vez me olvide mi contraseña jejeje

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